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Queridos Maestros


A los antiguos y a los nuevos, a los que son tan jóvenes que me devuelven la esperanza en que un futuro mejor aún es posible, a los que ya nunca se irán porque siguen vivos en las enseñanzas que sembraron y en los libros que nos dieron.
A los primeros, a los de las aulas y los de la vida.
A los buenos, que se tiende a olvidar para dedicar tiempo a los malos.
A los conocidos. A los por conocer. A los elegidos.
A los que tengo la suerte de poder considerar mis amigos y teneros cerca. A los que admiro a distancia.
Os repaso tanto, que nada de lo que escribo me parece nuevo: nada lo es.
Sigo estudiando idiomas porque me abren ventanas al tiempo y el espacio.
Corrijo pensando en lo que me diríais, en lo que me decís.
Pruebo nuevos vinos con ojos nuevos. Disfruto de la cocina que innova con los textos clásicos que la pusieron a la lumbre. Veo películas con el sentido crítico que aprendí en los cine forum. 
Leo para comer. Veo para escribir. Escucho para catar.
Y toco todos los palos para seguir construyendo el gusto.
Por eso hoy, miércoles, mi día favorito de la semana, como todos los días del año, os doy las gracias por despertarme la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo.

Maestro,tra: De mérito relevante entre las de su clase. Persona que enseña una ciencia, arte u oficio, o tiene título para hacerlo. Persona que es práctica en una materia y la maneja con desenvoltura.

Cuestión de clase


Dice Frank que tendemos a confundir lo que uno es con lo que uno hace y que somos culturalmente clasistas.
A medida que se sumerge en nuestros usos y costumbres me acribilla con sus opiniones. Aunque esta vez no hizo falta que me lo contara, porque lo vivimos juntos en primera fila observando el comportamiento de un cliente con el camarero que lo atendía, camarero que demostró no sólo una paciencia infinita, sino también una clase y unos conocimientos de los que carecía el imbécil con cartera que trataba de humillarlo.
Sí, tenemos un país que trata como dios a cualquier descerebrado y desprecia a quien llena su despensa, cuida a su hijo o dedica más tiempo que sus padres a educarlo.
Los trabajos no son siempre ideales ni ajustados a nuestra formación o nuestros sueños. 
Hay quien ejerce de lo que puede para subsistir, dejando aparcados sus conocimientos y su valía con la esperanza de poder aplicarlos algún día. Si llega. Pero eso no quiere decir que deje de tenerlos.
Hay oficios que no se valoran hasta que no se necesitan. Y a veces ni eso.
También hay vocaciones que se tratan de arrancar de cuajo para cambiar un futuro por otro que nos parece mejor y más fácil para aquellos que queremos, pero, ay, si de verdad se sienten, volverán como ríos buscando el cauce. 
Y afortunadamente nos queda, aún, el orgullo del trabajo bien hecho, sea el que sea. El nuestro.

#Valladolid, #CapitaldelVino.

Tiene Valladolid el honor y la responsabilidad de representar, no sólo a las cinco D.O. que tiene la provincia, sino a Castilla y León y la importancia que tienen para su cultura y su economía tanto la viña y el vino, como todo un mundo empresarial y social vinculado a su desarrollo.
Tenemos la suerte de que el Concours Mondial de Bruxelles, sea CMB Valladolid en esta edición. La repercusión que lleva teniendo durante los últimos meses ha sido más que palpable. Puede que haya quién piense que esto es algo que sólo interesa a las bodegas: incluso aunque fuera cierto, que claramente no lo es, ya sólo por ello merecería la pena el esfuerzo.
El vino ha tomado el timón del turismo y la gastronomía. Mantiene viñedos que crean paisajes únicos, fija población en el campo y necesita una amplia variedad de industrias auxiliares para salir al mercado.
El vino nos ha llevado a las mesas de los cinco continentes y ha servido para darnos a conocer y situarnos en el mapa con nombre propio, prestigio y buen gusto.
Valladolid, al igual que el Duero, no tendría la fuerza y la personalidad que tiene si no fuera por las provincias que la rodean y la sustentan.
No se puede permitir olvidarlo, ni nosotros podemos dejar de apoyar con todos nuestros medios el que nos represente como nuestra capital, la capital del vino.
¡Feliz semana, amigos!

Sin afrodisiacos

 Podrías haber sido un amor refrescante, pero, aunque me gustas, nunca conseguirás ir más allá. Creo.
Tienes un innegable atractivo, no hay duda de tu belleza.
Eres tan brillante, llamas tanto la atención, que, incluso sin necesidad de ese peculiar perfume, se percibe enseguida tu presencia. Y lo sabes.
También hay que reconocer que la madurez te sienta muy bien, siempre que te mantengas sin pasarte y no pierdas la firmeza que te hace tan apetecible. Confieso que al verte se me hace la boca agua y me incitas a morderte despacito, con mucha suavidad.
Y sí, tienes ese toque ligeramente ácido, que es tan atractivo y resalta tu personalidad y la ajena.
Pero, sinceramente, te bañes en chocolate, te sumerjas en champán, te cubras de nata o intentes conquistarme a base de vino tinto, sigo sin encontrarte el punto erótico.
Por eso hoy, que es miércoles, mi día favorito de la semana, me has dado un magnífico desayuno cuando te has relajado, sin necesidad de esforzarte en demostrar tu poder afrodisiaco.
¡Feliz día amigos!

Recordatorio

La vida es esa amante caprichosa que nos trata como quiere, sin lógica alguna, sin dar explicaciones. Nos trae, nos lleva y nos deja cuando le da la gana.
Son los placeres cotidianos medias sonrisas que da y a las que debemos estar atentos para no dejar escapar ni una.
Esa especialista en caricias que no esperamos, saca de vez en cuando la faca de la liga y nos la clava por la espalda en un ataque de celos. Y luego llora y nos pide perdón cuando no hay remedio. O justifica lo hecho con alguna razón absurda, regodeándose en su incoherencia.
Si hay amores que matan, el nuestro con la vida lo es.
Por eso, con semejante amante, necesitamos un buen botiquín.
Son los placeres cotidianos bálsamo para las rozaduras, tiritas para los cortes, apretones en el hombro y empujones para ayudarnos a coger impulso y saltar un charco.
No son antídotos, no curan, ni siquiera anestesian. Son alfileres que clavamos al dolor, armas que saben que no ganarán ninguna guerra, pero consiguen distraer al enemigo para que no nos venza tan pronto y sin darle batalla.
Un vaso de agua fresquita, un café caliente, un plato de sopa.
Una palabra amable, un abrazo, una sonrisa, un buenos días o un muchas gracias.
Quedarnos como tontos mirando nacer el día o en éxtasis saboreando un buen vino.
El amor, la amistad, el sexo y algunos pecados capitales.
Placeres que acuden a rescatarnos como minúsculos superhéroes.
Por eso hoy, que es miércoles, mi día favorito de la semana, he querido recordaros, recordarme, la razón de nuestra cita: buscar y compartir con vosotros los placeres cotidianos.
Qué no se nos olvide.

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Me divierte

Me asombra

Me entristece

Me enfada

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Besos de estación

Tienen los besos de estación sabores más intensos. Los labios, cálidos o fríos, se unen con premura y quieren condensar lo que van a dejar o lo que traen. A veces una lágrima los sala.
En todos los andenes hay una pareja que se abraza, una pareja a la que le falta tiempo para amarse despacio, a la que le faltan palabras que sólo un beso largo sustituye.
Manos añosas que se sostienen y que ya no necesitan para reafirmarse las fuerzas que les van faltando. Manos adolescentes e inseguras que creen perder todo en cada despedida. Y luego están las tuyas y las mías, que se funden.
Amores que crecen con cadá nuevo viaje, que se avivan con los desencuentros y se hacen palpables al dejar de tocarse.
Y yo no lo creo, lo se. Se que estoy enamorada cada vez que respiro.
Por eso hoy, que es miércoles, mi día favorito de la semana, te beso en el anden, en una estación más que compartimos, en este viaje que sin amar es imposible.
Feliz día, amigos

 Piar como un pajarito.

Es una especie de amor adolescente esta tentación de verte a cada rato y notar que el tiempo pasa volando contigo.
Eres un torbellino hormonal que vuelca incesante cualquier cosa, mezclando la tragedia con la risa, el mercadeo y las buenas intenciones, la literatura en píldoras, los consejos nutritivos, los insultos, los halagos, las proclamas y las iras.
Muro de lamentaciones, paredón de fusilamiento.
Mural de artistas, panel de cata.
Escuela de concisión para los que tendemos a irnos por las ramas.
Escaparate de faltas de ortografía.
Agujero negro que engulle los signos de apertura.
Balcón al que salir a soltar un grito.
Desahogo libertario. Último reducto romántico.
Por eso hoy, que es miércoles, mi día favorito de la semana, yo que trino tan mal y crecí a la orden de no piarla, soltaré rebeldes palabras contadas que vuelen lejos y no miren atrás.
¡Feliz día, amigos!

Hojarasca

Trae el otoño una cobertura que embellece los suelos ocultándolos.
Evocadora. Poética y engañosa.
Palabras que esconden el verdadero sentido de las frases.
Cosas que hacer para llenar el tiempo sin hacer nada.
Enredabailes, correveidiles y zanguangos.
Personas interesadas que no interesan.
Hojarasca.
Trae el otoño también vientos y lluvias que se la llevan. Espero.

Oídos sordos

Me he vuelto sorda de condición, herencia genética, creo.
No es que oigas lo que quieres, cómo lo definía mi tía Conchita, consiste más bien en que no oyes lo que no quieres. Que no es lo mismo.
Para disfrutar de nuestros placeres cotidianos hay veces que no queda más remedio.
Se que alguno habrá congelado ya el aroma del café. por imprudente. (Chiara, que te veo)
Imaginaos tomando luego el aperitivo con el debate de fondo:
La tortilla se queda tiesa, el vino se agría y hasta el vermú parece volver a estar pasado de moda.
Hay que tomar medidas.
Yo tengo a Hank Williams y Johnny Cash de guardia en casa para no dejar que nadie me estropee el día.
Si no os queda más remedio que salir, si no podéis evitar estar implicados, id con mucho cuidado. Vacunaos.
Porque, llegado este punto, nada les importa lo que queramos o lo que pensemos. Estamos fuera.
Por eso hoy miércoles, mi día favorito de la semana, disfruto de los placeres cotidianos teniendo los oídos sordos a palabras que ni siquiera llegan a necias.

…Y no nos da tiempo.

Dice Fran que por más que nos resistamos a entrar en la rueda agosteña, ella siempre acaba ganando.
Nos cambian los bares, las calles se trastornan y la semana en la que habíamos prometido no movernos de casa nos tiene de zascandiles sin orden ni concierto. Bueno, con conciertos sí, no vamos a engañaros.
Fran está en Cuba, llegó desde Río y, si puede, volverá a Nueva York mañana. Mejor ni preguntarle por los vuelos.
Ni por las comunicaciones virtuales.
Las redes se adormecen, o se saturan, al mismo ritmo que las carreteras.
De aquí a la Habana, agosto gana.
En estas particulares olimpiadas de olor a churro y crema solar, maletas deshechas, resacas etílicas y familiares, fotos en bermudas y cervezas calientes, agosto reparte medallas sin reparar en banderas.
Nosotros queremos seros fieles, pero nos cuesta.
¡Tenemos tantas cosas que contaros…!
…Y no nos da tiempo.