Volver a ser un niño

Dice Frank que le encanta esta canción de los Secretos.
Le regalé hace tiempo una recopilación de grupos que cantan en español, me gustan y a él le sirven para ir mejorando su nivel de idioma (y su comprensión de mi generación) sin demasiado esfuerzo.
Hay letras, como ésta, que van gustándonos más a medida que vivimos, que hemos vivido lo que dicen, que entendemos lo que cuentan.
Canciones que nos acompañan decada tras decada añadiendo significados nuevos, desnudando palabras ocultas, tocando fibras que se han vuelto sensibles o que antes ni siquiera estaban.
Yo, que soy más de letras que de música, sentí mucho en ese aspecto aprender inglés y que cayeran algunos de los que mitifiqué cuando no les entendía y sólo me llegaba el atractivo de su voz envuelto en mejores o peores melodías.
Me tendría que haber servido para aplicarlo a otras facetas de la vida, ver más allá de lo que parece, desvelar encantadores de serpientes.
Sin embargo la ilusión y las ganas de vivir se mantienen sólo si al mismo tiempo sobrevive una cierta inocencia, esa dosis de curiosidad que nos empuja a seguir descubriendo que aún nos queda mucho por aprender, por querer y por gozar.
Aunque nos caigamos y nos llenemos de solastrones las rodillas, merece la pena volver a ser un poco niño.